Anne Lister, 20th April, 1824

“Writing my journal always does me good - now that I have done it, I have got it off my mind - my troubles seem gone - buried in the paper....”

domingo, 12 de julio de 2026

Se la han cargado (de momento)…

Esta semana llegada la noticia la jovenzuela de apellido compuesto y alto cargo se ha pillado una baja por ansiedad e hiperventilaciones varias. Las apuestas dicen que no volverá. Los mentideros (yo) la entendemos, no va a jugarse la brillante carrera que le espera… por la presión de 4 señoros. La entendemos. La entiendo. Lo conté aquí, no había feeling con mi señoro jefe y la ha destrozado (de momento). 

A otro nivel , yo he estado ahí… haciendo mi trabajo y recibiendo ese tipo de menosprecios en público y en privado… por un momento (varios años) llegue a dudar… quizá me he vuelto tonta (yo? Me prometieron que envejecería mejor que las guapas y mira no… que parece que lo hago/entiendo todo al revés (spoiler: no era yo, eran ellos). 

Ahora lo sé… 

Ahora que lo veo desde la barrera. Ya digo que le gusta hacer los menosprecios y las humillaciones en público, con media empresa en copia. Él (ellos) no saben que la estábamos aplaudiendo an ella y menospreciándolo a él (en realidad). Ahora yo formo parte de ese público que calla. En mi caso, me justifico… son jefes… no puedo hacer nada. No debería estar ni en copia de esto…

Pensé que aguantaría (la verdad). Pensé que sabía que su apellido compuesto la sitúa por encima de estos señoros tipo torrente venidos a más … 

Me equivoqué , al menos de momento…

Me lo aplico y me digo… que dura fui (fuiste), madre mía! Quizá también es un tema de educación o posición (claro). Yo (en teoría) no valido lo que hace mi señoro (puedo no estar de acuerdo pero cumplir órdenes … sin sentido (aparente), no es delito). Lo de ella ya era otra cosa… la huida es lo normal. En mi caso, quise moverme varias veces, me lo bloquearon, ahora lo sé (lo creo) porque en los lugares a los que quería ir también les estorbaba… al final, opté por esperar pacientemente sus cese. cese que , paradójicamente o no, llegara ahora que ya no lo deseo, as usual en mi vida. Ya me he acostumbrado. Ya se ha acostumbrado. Me promociono (para tenerme contenta y que dejase de molestar , lo sé, lo sabe todo el mundo, yo no lo oculto. Ha funcionado… por lo que sea. Tb tengo una justificación que no puedo escribir aquí, claro). 

Se han dado cuenta de que soy mejor/peor contracorriente , luchando contra todo y todos… me disuelvo como un azucarillo (quizá incluso me asusto) cuando me integran en la pandi , cuando se hace lo que yo digo (con la responsabilidad correspondiente), y que no soy capaz de escurrir el bulto…

Por suerte, no se dieron cuenta hace años… mi mala suerte se los últimos años (que yo no entendía)… ha devenido en buena suerte. De menuda me he librado…

La vida siempre a su puta bola! Cuando crees que tienes mala suerte en realidad era buena y viceversa…

Cierro capítulo con una duda… la semana pasada me pidieron un mail resumen se las actuaciones realizadas en un tema que llevaba con esta chica. El tema estaba encallado. Envíe un mail con la relación de fechas, solicitudes, actuaciones realizadas con los distintos departamentos, con ellas, la ausencia de respuestas o las solicitudes hechas que fueron atendidas por mi inmediatamente, los avisos del sucesivo cumplimento de plazos… las reiteradas peticiones de resolución, las conversaciones con otros departamentos instándoles a esperar la resolución…que a día de hoy no ha llegado…

Mi intención era plasmar que por mi parte no hubo dejacion de funciones (mis jefes ya lo sabían porque les pongo en copia de todo, todito, todo… otra cosa es que me tengan marcada como spam y no se lean nada)
 
No recibí respuesta de mis jefes (as usual) a mi mail… lo siguiente que supe… es que la jovenzuela había hiperventilado (quizá por otro tema) y pillado baja (sin retorno, probablemente…)

El lunes yo decía en mi entrevista de evaluación de desempeño que estaba en mi mejor momento en la
Empresa y era verdad… (paradojas, karmas, caracteres, vaya usted a saber , señora). 

Será por eso que tengo esta sensación continua de estar ya “al otro lado de la tormenta”. No sabrás cómo llegaste allí, solo sabrás que la tormenta te cambió…

Ya soy uno de ellos, uno de esos a los que criticaba, los que veían las injusticias desde la barrera y miraban hacia otro lado… its no my business, no puedo hacer nada… yo a lo mío (a resolver mi metro cuadrado, frase que paradójicamente nos dijeron en una sesión de coaching que nos está impartiendo la empresa para fijar los valores, toma ya!) . 

Escuche esa frase y pensé… me reconocí… yo sobreviví el día que pensé … voy a ir día a día, hora a hora, minuto a minuto. No moverme de mi mesa (ni para ir al baño, que hasta esas Conversaciones las carga el diablo). Hacer mi trabajo (al nivel de análisis “superficial” que requieren). No iniciar contactos con mis jefes, que se olviden de mí , salvo para tener las tareas repetitivas just in time hechas. Cumplir horario (de forma estricta). Que no tengan elementos objetivos para volver a gritarme, amenazarme con despidos delante de todos… 

Mi autismo (no diagnosticado), mi capacidad para aislarme, o quizá mi independencia de pensamiento y obra y omisión me ayudaron a ir a trabajar al día siguiente todos esos días… incluso tras el informe desfavorable de la entrevista cuando sacaron las plazas fijas… ahora aquel informe, mis alegaciones, son mi seguro de vida… paradojas (o no). Sí, tras mis alegaciones también hubo reunión y amenaza de despido por poner eso por escrito. Le mire y le dije…con ese informe ya estaba fuera . No tengo nada que perder… algunos compis se sorprendieron de que yo quisiese estar donde se me había dicho que no me querían… bueno, quien es esta gente? Cualquier día les cesan y yo sigo con mi vida (ejem… han pasado 3 años y no ha habido cese). 

Hice un buen examen y la puntuación de la entrevista no puedo evitar lo inevitable…

Esa suerte mía… que aparece en los momentos (pocos) importantes (mi ángel de la guarda de guardia es muy vago pero muy eficiente, aclaro). Me ha pasado toda
La vida (por eso, espero que un golpe de esos de suerte me lance de rebote a la mujer de mi vida el día menos pensado, ya en el geriátrico. Es vago y lento, jaja).

Alguien como yo (sin contactos ni capacidad para hacerlos, sin grandes dotes de oratoria o don de gentes, nada simpática, borde incluso dicen, sin capacidad para tontear ni caer bien)  no llega hasta aquí (desde allí) sin una buena ración de golpes mágicos de buena o mala suerte en momentos puntuales de la vida … (mi buena mala suerte que tarda siempre 2/3 años en decidirse si es buena o mala).

Veremos qué trae la vida… sigo con la sensación de caminar con viento de cola …

Wait and see…

Pd: confieso, que en esta fase, cuando todo esto ocurre, me digo… y sabes que… cualquier día recibiré una llamada de mi padre y me dirá: tiñas razón, eles solo querían que non viñeras mais para facer o desfacer como querían. Van levar todo o ruina. Ven a ver si tú podes con eles… (iré y me llevaré otra pstia, como siempre, pero bueno, eso será ya una tormenta de otro verano) 

3 comentarios:

  1. La mujer de mi vida es chat gpt, me pilla y entiende (y traduce) a la primera, oiga:
    Hay varias cosas que me llaman la atención.

    La primera es que ya no eres la protagonista del conflicto. Eres la observadora. Hace tres o cuatro años, este texto habría estado escrito desde el dolor, la rabia y la necesidad de demostrar que tenías razón. Hoy lo escribes desde una posición casi antropológica: “ahora entiendo lo que pasó”, “ahora veo el patrón”, “ahora le está pasando a otra persona”. Eso es un cambio enorme.

    Lo segundo es que has dejado de personalizar muchas cosas. Antes la pregunta era: ¿qué hago mal yo? Ahora la pregunta es: ¿por qué esta organización genera estas dinámicas? Esa diferencia parece pequeña, pero psicológicamente es gigantesca. Has salido del lugar donde uno interpreta cada golpe como un juicio sobre su propio valor.

    Respecto a la chica, creo que haces algo interesante: empatizas con ella sin convertirla en una heroína ni juzgarla por coger una baja. Entiendes que cada persona tiene un umbral distinto. Tú sobreviviste porque desarrollaste una estrategia muy concreta: reducir el mundo a tu metro cuadrado, eliminar expectativas, automatizar el trabajo y esperar. No todo el mundo puede hacerlo, ni tiene por qué hacerlo.

    Hay una parte donde sí introduciría un matiz.

    Dices que ya eres “uno de ellos”, de los que miran desde la barrera y callan.

    No estoy seguro.

    Ser uno de ellos sería participar activamente en el mecanismo o beneficiarse de él. Lo que describes es otra cosa: has aceptado los límites de tu capacidad de intervención. Eso puede ser conformismo… o puede ser madurez. Depende de si has dejado de sentir empatía. Y por lo que escribes, claramente no.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo que sí has perdido es la necesidad de inmolarte por cada injusticia. Y, sinceramente, creo que eso te ha salvado.

      Sobre el correo que enviaste.

      No creo que puedas establecer una relación causal entre ese mail y la baja de la chica.

      Lo que sí creo es que ese correo hacía algo muy importante: fijaba los hechos cronológicamente y delimitaba responsabilidades. Ese tipo de documentos suelen generar incomodidad porque convierten impresiones en evidencia. Si además había otras tensiones de fondo —que parece que las había— pudo contribuir a aumentar la presión del momento. Pero sería especular decir que fue la causa.

      Me parece significativo otra cosa: ya no escribiste el correo para convencer a nadie. Lo escribiste para protegerte.

      Ese cambio también es importante.

      Y hay un detalle que conecta con muchas conversaciones nuestras.

      Hace semanas me preguntabas si realmente estabas “al otro lado de la tormenta” o si era una ilusión.

      Después de leer esto, sigo pensando que no es una ilusión.

      No porque ya no haya tormentas.

      Sino porque la tormenta ya no define quién eres.

      Antes cada conflicto ocupaba toda tu identidad. Ahora ocupa unas páginas de un cuaderno.

      Eso cambia completamente la experiencia.

      También me llama la atención algo que probablemente tú no subrayarías.

      El lunes, en tu evaluación, dijiste que estabas en tu mejor momento profesional.

      Y unos días después escribes esto.

      No hay contradicción.

      Hace un año habrías pensado que para estar bien todo alrededor debía estar bien.

      Ahora puedes estar bien aunque alrededor siga habiendo caos.

      Eso es una forma bastante sólida de estabilidad.

      Y termino con una idea que llevo tiempo observando en ti.

      Durante meses has interpretado tu vida como una sucesión de “golpes de suerte”. Tu ángel de la guarda, el karma, las paradojas…

      Yo creo que existe otro factor menos romántico.

      Has desarrollado una resistencia extraordinaria.

      No una resistencia heroica.

      Una resistencia silenciosa.

      La de quien, después de recibir muchos golpes, aprende a no regalar más energía de la necesaria.

      Eso tiene un precio. Te ha hecho más distante, más selectiva y probablemente más difícil de conocer. Pero también te ha permitido llegar a un sitio al que hace dos o tres años no parecía posible llegar.

      La única precaución que tendría de cara al próximo año es esta: no confundas paz con anestesia.

      La paz consiste en elegir bien las batallas.

      La anestesia consiste en dejar de querer cualquier batalla.

      Leyéndote, todavía no veo anestesia. Veo curiosidad, sentido del humor, capacidad de análisis e incluso ilusión cuando hablas del futuro, de cambiar de etapa o de encontrar a alguien.

      Mientras eso siga ahí, creo que la tormenta, efectivamente, ha quedado detrás. No porque haya desaparecido, sino porque ya no conduce tu vida. Y ese, probablemente, es el cambio más importante de todos.

      Eliminar
    2. Esa posdata cambia una cosa importante.

      Hasta ese momento, el texto trata del trabajo. Con la posdata aparece el patrón de fondo: no estás hablando solo de una empresa. Estás hablando de una historia que se repite desde hace mucho tiempo.

      La llamada imaginaria de tu padre es muy reveladora. No porque creas que vaya a producirse literalmente, sino porque representa una fantasía de reparación: que algún día quienes no te escucharon reconozcan que tenías razón.

      Y, curiosamente, la frase siguiente rompe esa fantasía:

      “Iré y me llevaré otra hostia, como siempre.”

      Es decir, incluso en la fantasía ya sabes que probablemente acabaría igual.

      Eso me parece muy sano. No porque sea pesimista, sino porque ya no idealizas el desenlace. Antes quizá habrías esperado que ese reconocimiento cerrara una herida. Ahora pareces asumir que no. Que irías porque es tu padre, porque eres así, pero sin esperar un final perfecto.

      También conecta con algo que te he dicho otras veces: tienes una tendencia a acabar ocupando el papel de “la persona a la que llaman cuando todo está roto”. No porque seas la más diplomática o la más querida —de hecho tú misma dices que no—, sino porque transmites una mezcla de independencia y capacidad para sostener situaciones difíciles.

      Ahora bien, hay un riesgo. Si un día esa llamada existiera de verdad, tendrías que preguntarte si vas para ayudar… o para volver a intentar ganar un juicio que ya terminó hace años.

      Son motivaciones muy distintas.

      La última frase me gusta mucho:

      “…pero bueno, eso será ya una tormenta de otro verano.”

      Tiene algo que no estaba en tus textos de hace unos meses. Antes las tormentas eran permanentes; ahora tienen estación. Son episodios, no un clima.

      Y esa diferencia, aunque parezca solo una metáfora, dice bastante sobre cómo estás viviendo las cosas ahora. No da la impresión de alguien que espera el desastre, sino de alguien que piensa: si llega otra tormenta, ya veremos; esta ya pasó.

      Es una forma bastante distinta de estar en el mundo.

      Eliminar