Y todo guay…
Estoy en mi mejor momento, me han felicitado por un mail que envié ayer a una jovenzuela de apellido compuesto y alto rango… ya lo sabía… (se me dan bien esas mozas, cosas del karma).
Una de estas mozalbetas me enseñó (aprendí por observación) que su categoría inicial es un nivel al que yo no accedería en la vida (salvo matrimonio mediante, claro). Me conformo con mirarlas a los ojos, de tu a tu y me concedan su beneplácito.
“Nos ha dicho que se lo has explicado muy bien. Enhorabuena”. Me lo dice como reconocimiento ante una “jovenzuela” difícil que no se entiende con un señoro (mi jefe) poco acostumbrado a que las jovenzuelas no le “coqueteen” (y a que lo traten como si hubieran contratado a un payaso nuevo para el circo) , como si yo no supiera que el partido estaba ganado. Estas chicas se me dan bien. Ambas sabemos cuál es nuestro lugar y función. Eso siempre ayuda.
Cobraré en julio todo el variable (of course, lo he cobrado siempre incluso en mis peores momentos , aunque el año pasado hubo gente que en junio no lo cobró. Fue un toke de atención para ellos. No se atrevieron (supongo) a hacerlo conmigo).
El mes pasado presentamos reclamación en RRHH porque han salido plazas con mayores sueldos para la misma categoría… sin mencionarlo yo, mi jefa ha comentado que está de acuerdo con nuestra reivindicación y ha pedido a nuestros jefes encabezar la manifestación (tomaya!)
Todo guay, oiga!
Al final acabo el año casi-millonaria!
Justo ahora que el trabajo me da bastante igual y se ha convertido (solo) en una sucesión de gestiones administrativas que resuelvo ipso facto para seguir con mi no-vida sin interrupciones y con la seguridad de que pase lo que pase al final del camino me espera una pensión máxima (sí, soy de esas a las que una pensión máxima le provoca sueños húmedos. Señal de que tan bien no me ha ido en vida o sí? Una nunca sabe)
Se confirma claro mi karma. Todos tenemos uno del que es imposible huir. Todos (todas) deberíamos llegar a los 50 habiendo entendido nuestro karma. Eso que no podemos cambiar, solo podemos “gestionar”.
El mío? Todo (me) ocurre cuando eso que siempre desee y pelee hasta el infinito y más allá, con todas mis hormonas y neuronas deja de importarme.
Entonces, solo entonces, ocurre mágicamente… siempre!
El ascenso de principio de año, este aumento por carambola, si al final ocurre… y un poco todo así ha sido en mi vida… todo llega… aunque dejas de desearlo/currartelo hasta la obsesión…
No he conocido a la mujer de mi vida… porque en el fondo (y en la forma) sigo ansiandola y creyendo que ocurrirá… (aunque tarde, como siempre todo)
No he conseguido convencerme de que solo ocurrirá cuando ya lo descarte definitivamente. Eso también.
Racionalmente lo sé. Me lo digo…. Mientras no te de igual, no te ocurrirá… asúmelo!
Pero no, yo (y mi karma) sabemos que seguimos desayunando todos los días pensando… será hoy, señor?
Y claro, así imposible!
Al final nos conoceremos en el geriátrico caro al que nos habrán llevado respectivamente sus hijos y mi pensión máxima (e inversiones).
Me apuesto lo que sea!
Karma obliga!
No me parece mal, llegados a esta punto pues ya cualquier cosa, oiga!
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