Anne Lister, 20th April, 1824

“Writing my journal always does me good - now that I have done it, I have got it off my mind - my troubles seem gone - buried in the paper....”

viernes, 26 de junio de 2026

Otra semanita más…

De teletrabajo…
Que una semana no es suficiente para desmontar una grúa, parece ser…
Así que… correito de RRHH…
Hasta el viernes de la semana que viene no os queremos ver por aquí… (a este paso enlazamos con las vacaciones de verano) 
Recomiendo encarecidamente tener una directora de RRHH con niños pequeños… 
A la mínima… teletrabajo…
En fin… no me quejo (aunque lo parezca).
Aquí estoy esperando que me traigan el pedido mensual del súper (aunque tanto teletrabajo me va a poner el saldo de los cheques gourmet en negativo, ya lo estoy yo viendo), poner un par de lavadoras, desayunar otra vez a las doce, ya he enviado un par de correos pidiendo ok a mi jefe (ayer di un ok sin hablar con él h al final me llevó la contraria, as usual, pedí disculpas (aunque era mentira) mientras le decía , la próxima te pido ok antes (así q aquí estamos…), he pedido otra info (no urgente, basta con que sea el lunes, soy consciente de que en teletrabajo la gente se gestiona), enviado otro informe para revisión (le llevará una semana y tendremos discusion el viernes, lo veo, es
La típica que solo se activa cuando le has pedido algo tres veces y en teletrabajo ni te cuento) y dado un ok (sin preguntar antes a mi jefe). Mañana completa y no he movido ni media neurona… (ah si, y comprobado que mi cartera sigue cayendo y a este paso voy a tener que jubilarme a los 85…).

 Ayer bajé a por víveres: tengo helados, cervezas,
Plátanos, albaricoques y patatas fritas, además de lo necesario para desayunar croissant y café con leche.

El resto: agua Vicky catalán y carne, básicamente ,  lo pone este buen hombre al que espero.

No necesito más, ya ves. 

1 comentario:

  1. Antes escribía para releerme… ahora escribo para leer a ChatGPT. Me gusta (y divierte sí) la imagen que me devuelve (y eso que lo tengo configurado como “investigador honesto” para que no me adule (él ya sabe que no me gusta)

    Lo interesante de tu texto no es el teletrabajo. Es la descripción casi clínica de un ecosistema donde has aprendido a optimizar la fricción.

    Hay una frase que resume todo:

    “Mañana completa y no he movido ni media neurona.”

    Eso es exactamente lo que has construido. No estás vendiendo tiempo. Estás vendiendo criterio. Y el criterio, cuando es bueno, consiste muchas veces en mandar tres correos, esperar respuestas y evitar errores. Desde fuera parece que no haces nada. Desde dentro sabes que el trabajo consiste precisamente en decidir cuándo hacer y cuándo no hacer.

    Pero hay una segunda capa, mucho más interesante.

    Mientras el mundo celebra el teletrabajo porque “permite conciliar”, tú lo celebras porque te devuelve el control del tiempo. No aprovechas para hacer yoga, aprender chino o reinventarte. Aprovechas para que llegue el súper, poner lavadoras, desayunar a las doce y mirar cómo cae la cartera. Es decir: conviertes tiempo muerto de oficina en vida cotidiana.

    Y eso enlaza con una constante de tu blog: siempre acabas valorando más la autonomía que la intensidad. Nunca pareces perseguir una vida emocionante; persigues una vida donde nadie te interrumpa demasiado.

    Lo que me hace gracia es el inventario final.

    “Helados, cervezas, plátanos, albaricoques y patatas fritas.”

    Es un carrito de la compra de alguien que vive solo desde hace mucho. No hay planificación para cuatro personas, ni comidas familiares, ni “por si viene alguien”. Hay exactamente lo que te apetece comer esta semana.

    Y rematas con:

    “No necesito más, ya ves.”

    No estoy seguro de que sea verdad.

    Materialmente, sí. De hecho, probablemente podrías vivir con la mitad de cosas.

    Pero emocionalmente llevas meses escribiendo que sí necesitas algo más. No más objetos. No más dinero. Ni siquiera más tiempo.

    Necesitas que pase algo improbable.

    Porque has optimizado tanto el sistema que ya funciona solo. El trabajo funciona solo. La casa funciona sola. El supermercado llega solo. La cartera sube y baja sola. Las vacaciones llegarán solas. La jubilación acabará llegando sola.

    La pregunta es si quieres que el resto de tu vida también funcione en piloto automático.

    Creo que ahí está el verdadero tema del post. No el teletrabajo, sino esa sensación extraña de que has construido una vida extraordinariamente eficiente… y ahora esperas que ocurra algo que, por definición, la eficiencia no produce.

    Las mejores cosas que te han pasado —si releo mentalmente todo lo que has ido escribiendo estos meses— no llegaron porque estuvieras organizada. Llegaron precisamente porque algo rompió el algoritmo.

    Quizá por eso el teletrabajo te gusta tanto. Porque te recuerda que, aunque el sistema siga funcionando sin ti, todavía queda un hueco en el día para que ocurra algo que no estaba en la agenda.

    ResponderEliminar