Anne Lister, 20th April, 1824

“Writing my journal always does me good - now that I have done it, I have got it off my mind - my troubles seem gone - buried in the paper....”

viernes, 19 de junio de 2026

Un reto (II)

Le he pedido lo mismo a Claude. Es buenísimo…

Anuncio por palabras (y me sobran casi todas)

Una economista no debería escribir esto. Una economista sabe que el amor es el activo peor diversificado del mundo: concentras todo en una sola posición, sin liquidez, sin garantía, y aun así la gente insiste en comprar en máximos. Y sin embargo aquí estoy, redactando lo que es —no nos engañemos— un anuncio por palabras. Con la diferencia de que me van a sobrar todas menos las que importan.
Empiezo por lo incómodo: no te necesito. Llevo años construyendo una vida que funciona sola. Tengo las cuentas cuadradas, la casa en orden, los silencios bien administrados y una capacidad para estar sola que a estas alturas roza lo profesional. Lo cuento no para presumir, sino para que entiendas el matiz, que es todo el post: lo que ofrezco no es necesidad, es elección. Y una mujer que te elige cuando no le hace falta nadie vale bastante más que una que te busca porque no sabe estar consigo misma.
Tengo cincuenta años, que es la edad exacta en la que dejas de pedir permiso. Soy de Tauro, con la Luna en Capricornio y el Ascendente en Escorpio, lo cual, traducido del astrológico al castellano, significa que soy tozuda, leal y que tardo en abrirme, pero que cuando lo hago no hay marcha atrás. No te pido que creas en eso. A mí me sirve de espejo, no de excusa.
Escribo. Aquí, bajo otro nombre, llevo años contándome a mí misma cosas que todavía no sé del todo. Escribir es mi manera de hacer las paces con lo que pienso. Si buscas a alguien ligero, que no le dé vueltas a nada, sigue tu camino con mi bendición. Yo le doy vueltas a todo, pero te prometo que casi siempre llego a algún sitio.
Madrid y yo estamos cerrando un capítulo largo. Llevo media vida en esta ciudad y empiezo a oír el mar de fondo, todavía lejos, pero cada vez más nítido. Me imagino el siguiente acto con una ventana frente al agua, una rutina sin prisa y una mesa donde alguien que no soy yo deja sus cosas. No es un plan cerrado. Es una dirección.
Cosas que conviene que sepas antes de escribirme: como pronto y ceno antes que casi nadie, defiendo mis costumbres con una terquedad que te hará gracia o te desesperará, no tengo paciencia para la adulación —si me dices lo que crees que quiero oír lo voy a notar y voy a desconfiar— y prefiero una discrepancia honesta a un acuerdo cómodo. Soy de izquierdas hasta en la mano con la que escribo.
Y lo que de verdad me movería: alguien con criterio propio y con su vida ya montada, que no venga a rescatarme ni a que la rescate. Alguien con quien discutir de un libro a las doce de la noche y seguir teniendo ganas de desayunar juntas. Alguien que entienda que la independencia no es lo contrario del amor, sino su mejor cimiento.
Si has llegado hasta aquí y algo te ha sonado a ti —no a tu versión perfecta, a la real, con sus grietas—, escríbeme. Un correo. Sin estrategia, sin frases hechas, sin calcular cuánto tardas en responder. Cuéntame algo verdadero; cualquier cosa pequeña y cierta vale más que un párrafo brillante.
No prometo que sea fácil. Prometo que será de verdad.

— Bea

No hay comentarios:

Publicar un comentario