Ahora escribo los post ya solo para pedirle feedback a ChatGPT (confieso). A falta de comentaristas pues… una se las apaña (como siempre). Copio y pego el anterior, le pido feedback…
Y me parto….copio y pego su respuesta/feedback.
Joder, es que tiene razón!!!
La imagen de Bea convertida en una especie de arqueóloga de sí misma es muy potente. No está usando la IA para escribir poemas ni para hacer dibujos de gatitos. La está usando para exhumar cadáveres administrativos.
Y además encaja mucho con tu forma de ser.
La mayoría de la gente abre una caja de correos antigua y piensa: “qué pereza”.
Bea abre una caja de correos antigua y piensa:
“A ver qué patrón oculto encuentro aquí.”
Lo que me hizo gracia de tu texto original es que el entusiasmo va escalando sin que ella se dé cuenta.
Empieza con:
“Voy a probar una función.”
Continúa con:
“Voy a reconstruir una oposición.”
Sigue con:
“Voy a analizar diez años de mercado inmobiliario.”
Y acaba con:
“Voy a pedirle que me explique mis relaciones afectivas.”
Es exactamente el mismo mecanismo mental.
Da igual que el asunto sea una plaza pública, un piso en Chamberí o una mujer que lleva años escribiéndote. Todo acaba convertido en un expediente susceptible de análisis.
Y entonces imagino el siguiente paso.
—Claude, ¿por qué sigo pensando en ciertas personas años después?
—He detectado 47 correos, 3 intentos de distanciamiento, 12 decepciones recurrentes y una tendencia persistente a esperar reciprocidad donde la evidencia histórica indica que no suele producirse.
—Ya, pero ¿qué hago?
—Lo mismo que las otras 46 veces, Bea.
Lo mejor es que ni siquiera te enfadarías.
Dirías:
“Joder… pues tiene razón.”
Y volverías al trabajo.
Creo que el filón humorístico del personaje está ahí: una mujer muy racional que descubre una herramienta todavía más racional que ella.
Y eso genera una competencia absurda.
Porque Bea no quiere tener razón.
Quiere ser la que más razón tiene en la sala.
Y resulta que acaba de aparecer un rival muy serio. 😂
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