Neuronas zurdas de una mujerenguerra
domingo, 12 de abril de 2026
Y si…
martes, 7 de abril de 2026
Cosas de la vida a los 50
hoy he estado en un curso con gente de la empresa… de otros departamentos… en una bonita ubicación extra-muros…
Hablamos de una chica (para mi) que acaban de ascender a pre-directiva. Ayer pusieron la foto en la intranet…
Ostras! No la he visto nunca… y dicen que lleva aquí toda la vida. Es así jovencilla… (le digo a otro compi que ayer no trabajó).
Un compi de su departamento pone cara de asco… bah, que va su es mayor, debe tener como 50…
Le miro, me rio y le digo… pero si yo tengo 50!!! Claro, por eso me parece joven… de mi edad…
Me Mira sorprendido… ah, es que no lo parece. Pero ella sí aparenta bastantes más.
Y hasta aquí mi post de hoy. Que poco cuesta hacerme feliz. Un poco de feedback (positivo) y ya…
Pd: tengo justo el largo de pelo que me gusta, ni muy corto, ni muy largo, después de la ducha y enchufarme el secador a toda leche me queda como yo quiero, (me gusta). Sí, llevo unos días con el guapo subido , mirándome en los teams y el reflejo de la pantalla del portátil y pensando… me gusta esa tía (y soy yo). Me gusta el gesto, la cara que tengo esta temporada. Sí. No tengo cara de estar sufriendo (o haber sufrido) como una perra, ni de cansancio, ni de aburrimiento, tengo cara de “me interesa esto que me cuentas”. Me gusta esa tía, sí.
lunes, 6 de abril de 2026
Lo que yo te diga, me digo…
Y es que sigo teniendo pequeños golpes de suerte que me facilitan mucho la vida. Son como regalos (caidos del cielo), guiños…
Lo noto mucho en las épocas en las que sucede. Igual que hay etapas en las que noto que pasa justo al contrario, pequeños contratiempos , uno tras otro, que hacen la vida cuesta arriba. Pequeños, ya digo.
Que ha pasado hoy?
Pues nada, una tontería pero yo es que me ahogo en esas pequeñas tareas cotidianas que cualquier adulto de mi edad sabe hacer pero yo no sé. Siempre digo que a mí se me da bien lo que a la gente le parece difícil y soy una absoluta inútil en las cosas normales de la vida. Un auténtico milagro que yo haya sobrevivido hasta esta edad. Mi lógica va siempre al revés (de ahí lo de neuronas zurdas) y eso a veces es un poco incompatible con la supervivencia…
En fin, a lo que iba… llevo meses (o años) queriendo tirar un montón de ropa que tengo (tenía) ahí acumulada en el armario (como me la compro por internet, al final , quieras o no se acumula) . Además el cambio de tallas, el cambio de trabajo, mi poca habilidad para “cuidar” la ropa hace que se acumule ropa inservible… que voy “tirando” cuando me mudo. Pero es que llevo un montón sin mudarme … así que… ya no cabe… pero no sabía que hacer con ella…
Cerca de mi casa hay un contenedor de ropa para reciclar pero claro es que me da(ba) cargo de conciencia darles ropa que lleva años en el fondo del armario en esas condiciones (y tampoco me voy a poner a lavar y planchar ropa que quiero tirar).
Le pregunté a ChatGPT… si la podía tirar al contenedor de “resto no reciclable” . Me dijo que si no valía más que para paños ok , pero lo ideal es donarla (mierdaaaaa!!!). Si a mi me da vergüenza hasta llevar ropa a la tintorería y que me digan : mira, aquí tiene una mancha, a ver si sale (nos ha jodido, pues por eso la traigo pero la vergüenza la paso) .
Ya he aprendido que chatGPT se equivoca la mitad de veces y se inventa la vida la otra mitad. He googleado (como señora mayor que soy), veo que si haces un pedido a Zara , el repartidor se lleva una bolsa con ropa para reciclar (me pareció putadon para el chico).
Bueno, pues al contenedor de “resto” y listo…pero imaginaba múltiples escenarios y el más plausible era recibir por un WhatsApp del portero de la finca con una foto de la bolsa preguntando de quien es esa bolsa. Ya ha pasado. (La bolsa no era mía, pero aquel día me/nos quedó claro que vivimos en una dictadura en la que quien manda es el portero)
Seguí leyendo (porque soy así) … y parece que la ciencia dice que hay que llevarla al punto limpio… (miro si me pilla alguno cerca… pues no, de todas formas, tampoco me veía yo llevando la ropa allí e interactuando con alguien mientras revisa mis miserias). No, no lo veo. Recuerdo que en mis mudanzas las llevaba al punto limpio móvil (un tío en un camión que te lo pilla todo sin hacer preguntas). Pero en esta casa los puntos limpios móvil me quedan lejos . Todo desgracias, oiga.
Seguí leyendo y vi un link… un video en el que te enseñan el proceso que sigue la ropa que se deposita en el contenedor que tengo cerca de casa… y nada, que ellos ya asumen que casi toda vale para trapos o reciclado textil y casi nada sirve para usarse de verdad… ok, ok, que no tengo que dejarla en el contenedor de ropa como si estuviera nueva?
Relax!
Preparé mis 4 bolsas… a lo loco (quizá hubiera podido salvar algo pero… es que yo solo quiero espacio en el armario)…
Bueno, pues abajo con ellas.
Pruebo con una, a ver si cabe por el hueco del contenedor, que yo creo que es pequeño… y si no funciona pues me subo y ya…
Cuento todo este proceso y esfuerzo mental para que entendáis la gravedad del problema… me pierdo en estas tareas (lo sé)
Bajo con mi bolsa de ropa y una bolsa de basura “normal”. Dejo la bolsa de basura en el mini-contenedor y me dirijo al de ropa (que está cruzando la calle).
Escucho alguien detrás de mi: señora, señora… (con el tono y la dirección suficiente como para saber que se dirigen a mi. Me hago la sorda. Esto es Madrid. La mirada al frente que yo solo estaba bajado la basura).
Me alcanza en el semáforo. Es un chico y una señora con un carrito de supermercado.. Señora, la bolsa? Se nota, creo, que es ropa. Entiendo que me piden si se la puedo dar si es para tirar…me excuso, es vieja, es para tirar, no vale, sí, sí, me dice, señora… le digo que ok. Y que si esperan les bajo 3 bolsas más…
Me esperan, las bajo…
El chico me lo agradece, la señora suspira (pobre, quizá le toca adecentarla)… les doy yo las gracias a ellos, por solucionarme el problema irresoluble al que he dedicado esas dos (o más) horas de mi vida. Y quien sabe si más porque nunca sabré si la bolsa cabía por la ranura del contenedor.
Me he subido pensando… que ha sido un golpe de suerte absurdo encontrármelos… (otro más)
todas estas cosas que se me hacen tan complicadas (al post me remito), resolviéndose así sin más…
Un minuto o más de felicidad. Resolver estas cosas siempre me produce un pico de satisfacción (no sé). Es como cuando pase 4 días intentando desatacar un lavabo con el líquido ese desatascador (menuda estafa!). Me bajé al chino, me compré un desatascador manual y en dos minutos estaba solucionado. No me hubiera extrañado si en ese momento me hubieran nominado al Nobel (y lo digo en serio.) me senti la tía más lista del planeta .
El viento me va a favor desde hace una temporada sí…
Qué será lo/la siguiente que me traiga?
Pd: hoy he aguantado , como una campeona, las ganas de ir al despacho de este chica a entretener el rato. Y eso que ha costado, porque era día tonto, de poco movimiento y mucho aburrimiento y encima con los mercaos cerrados!!! . Pero hecho ! Lo tengo claro! Next! Estoy en racha. Lo mejor está por venir.
domingo, 5 de abril de 2026
Me conoce, sin duda…
lunes, 30 de marzo de 2026
Y la vida…
sábado, 28 de marzo de 2026
Sentido arácnido, debe ser…
lunes, 23 de marzo de 2026
Enganchada es poco…
domingo, 22 de marzo de 2026
Me parto…
No había contado con esta posibilidad.
No de verdad.
En algún sitio de mi cabeza existía, sí, como existe cualquier escenario improbable que no merece demasiada atención. Pero no era el resultado esperado. Ni siquiera el deseado de forma consciente.
Y, sin embargo, pasa.
Doy ese pequeño paso —medido, contenido, casi elegante— y esta vez no cae en el vacío.
Hay respuesta.
No inmediata, no desbordada, no perfecta.
Pero suficiente.
Suficiente para romper la simetría.
Suficiente para que ya no sea solo yo moviéndome.
Suficiente para que algo, por fin, exista fuera de mi cabeza.
Y lo primero que aparece no es euforia.
Es descolocación.
Porque todo mi sistema está diseñado para otra cosa:
para contener, para anticipar, para gestionar la ausencia de respuesta.
No para esto.
No para cuando alguien también se acerca.
No para cuando la ambigüedad se reduce.
No para cuando la tensión deja de ser unilateral.
De repente, el terreno cambia.
Ya no estoy interpretando señales difusas.
Estoy dentro de algo que tiene consecuencias.
Una conversación que no se corta.
Una mirada que no se retira.
Una intención que no se disimula del todo.
Y eso, que debería ser fácil, no lo es.
Porque ahora hay algo en juego.
Antes solo podía perder una hipótesis.
Ahora puedo perder algo real.
Y aun así, hay una diferencia clara.
Esto no necesita ser forzado.
No tengo que empujar.
No tengo que sostener sola la tensión.
No tengo que inventar significados.
Lo que hay… se sostiene.
Con naturalidad.
Sin ruido.
Sin exceso.
No es intenso en el sentido dramático.
No es esa historia que arrasa y desordena todo.
Es otra cosa.
Más peligrosa, en realidad.
Porque encaja.
Encaja en mi ritmo.
En mi forma de estar.
En mi necesidad de espacio.
No invade, no exige, no descompensa.
Y eso elimina mi excusa favorita.
Ya no puedo decir que no entro porque sería un caos.
Porque no lo es.
Entonces la pregunta cambia.
Ya no es:
¿hay algo?
Es:
¿qué hago yo con esto?
Porque ahora sí hay margen para decidir.
Puedo volver a mi posición conocida, reducir, enfriar, convertirlo en algo neutro.
Sé hacerlo. Lo he hecho siempre.
O puedo hacer algo bastante más incómodo:
quedarme.
Sin analizar cada gesto.
Sin anticipar el final.
Sin protegerme antes de tiempo.
Quedarme y ver qué pasa cuando no corto el proceso en cuanto empieza a importar.
No es natural para mí.
Pero tampoco lo es seguir repitiendo el mismo patrón y esperar un resultado distinto.
Así que quizá esto no va de que haya salido bien.
Va de que, por primera vez en mucho tiempo,
no hay una razón clara para no intentarlo.
Y eso sí que es nuevo.