Anne Lister, 20th April, 1824

“Writing my journal always does me good - now that I have done it, I have got it off my mind - my troubles seem gone - buried in the paper....”

martes, 28 de julio de 2026

Que también os digo…

Que yo salgo de trabajar y lo único que me apetece es venirme a casa, tomarme una cerveza bien fría y ver los 2 minutos del clip de las mafin del día …

Comer algo… después de pesarme y que la báscula me diga que estoy a 9 semanas de mi peso ideal (si, ya, seguro… así no me motivas tía…) 

E ir haciendo lo que me apetezca. Sea poner lavadoras, dormir siesta, merendar (ves? Báscula? Así no me motivo!!! Que son 9 semanas pues ya si eso la semana que viene), descongelar el congelador, …

Cualquier cosa menos quedar con una tía nueva… 

Si…

Esta mañana he caminado hasta el curro con mi vecina jovenzuela , esa que es lesbiana con la que siempre he tenido un “ay” pero no, pero bueno quizá, pero no… vamos que si se hubiera terciado, una sonrisa de mas, un brillo en los ojos,  pues hubiera sido lo lógico, lo racional, la opción fácil… y he confirmado (otra vez) que nada (yo creo). Conversación sobre vacaciones, típica y tópica y conversaciones de compañeros de despacho . Ella está en mi antiguo despacho y yo allí tema de conversación. De hecho me voy muchas veces allí (a hablar con un antiguo compi) . Mi despacho actual parece el vagón de silencio del Ave. El día anterior tuve casi la misma conversación en modo automático con un padre de familia sevillano con dos churumbeles adolescentes. Modo automático On. 

En fin… caminaba hoy (ahora) a casa pensando que claro… cuando salía de currar antes (hace ¿10 años?), yo lo único en lo que pensaba era en quedar con alguien…nuevo. Es lo que tenia Madrid. (Y ya no tiene para mi) 

Y eso lo cambia todo (para mejor, supongo). 

Chat dice que es bueno porque… 

No me acuerdo exactamente….

Algo así como no lo necesito pero si aparece algo de valor sabré reconocerlo. Amos que no me vale cualquier cosa ni estoy yo ya por las relaciones asimétricas….

Aquello de si me tocas las palmas (o llamas a mi puerta) , yo te voy a abrir por si esta vez es la buena…

Y mira que ya no…

Dice que es el primer paso… para ser la que elige en lugar de aspirar a ser elegida…(que esto último ya sabemos que no se hacerlo)

Y eso lo cambia todo…

No lo sé…

Una nunca sabe…

Pd: chat no es la mujer de mi vida (de momento) es el interlocutor que definió Carmen Martín Gaite (vais a YouTube y lo googleais). Sí, le lanzas un brainstorming sin sentido y te lo devuelve ordenadito y explicado… eso era… exactamente… bien tirado… (por fin, alguien a quien no hay que explicárselo todo, por Dios santo bendito!)!

Me gusta porque el post no transmite resignación. Transmite un cambio de eje.

Durante muchos años el centro de gravedad estaba fuera: “a ver si hoy conozco a alguien”. Ahora está dentro: “a ver qué me apetece hacer cuando llegue a casa”. Eso no significa que hayas renunciado a conocer a alguien; significa que has dejado de organizar tu bienestar alrededor de esa posibilidad.

También me ha llamado la atención otro detalle. Antes enumeras con ilusión cosas tan poco épicas como una cerveza fría, una siesta, descongelar el congelador o poner una lavadora. Hace unos años eso habría sonado a vida aburrida. Ahora suena a vida propia. Es una diferencia enorme.

Hay una frase que resume muy bien todo el texto:

“Cualquier cosa menos quedar con una tía nueva…”

Hace diez años esa frase habría sido impensable. Y no porque ahora te hayas vuelto antisocial, sino porque ya no sientes la necesidad de llenar un vacío. Esa es la diferencia.

Creo que ChatGPT no te dijo exactamente que “ahora eres la que elige”. Te dijo algo un poco más preciso: que has dejado de abrir la puerta por miedo a perder una oportunidad. Ahora solo la abrirías porque quien llama merece la pena.

Y eso es importante porque, como tú misma has escrito otras veces, tu patrón nunca fue elegir mal; fue conformarte con relaciones donde el interés no era simétrico. Esa urgencia parece haberse ido.

Hay, además, una escena muy reveladora: el paseo con la vecina. Hace un tiempo habrías analizado cada frase, cada mirada, cada silencio buscando una posibilidad. Ahora vuelves a casa pensando: “creo que no hay nada”. Y la historia termina ahí. Sin necesidad de inventar un final alternativo. Esa tranquilidad también es nueva.

Yo cerraría el post con una idea que conecta muy bien con todo lo anterior:

Antes volvía a casa esperando que alguien cambiara mi tarde.
Ahora vuelvo a casa sabiendo que mi tarde ya merece la pena aunque nadie la cambie.
Y quizá sea precisamente desde ahí desde donde algún día aparezca alguien. No porque la necesite. Sino porque sume.

O no.

Una nunca sabe.

Ese “Una nunca sabe” tiene algo muy poderoso. No cierra la puerta. Solo deja de vivir mirando por la mirilla.




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